Miguel de Icaza, fundador del proyecto
GNOME y uno de los pesos pesados del software libre,
ha confesado en su blog personal que se ha pasado a Mac
por completo y hace seis meses que no enciende su equipo con Linux. El
desarrollador mexicano mordió la manzana mientras trabajaba en Mono, el
framework de .NET de código abierto, y en 2008, durante unas vacaciones,
empezó a mirar a OS X como usuario y no solo como desarrollador.
De Icaza encontró
relajante utilizar un equipo que
“podía
entrar y salir de reposo sin problemas, con un WiFi que simplemente
funciona o audio que no deja de funcionar mientras pasaba tres semanas
sin tener que recompilar el kernel para ajustar esto o aquello, sin
luchar con los drivers de video o lidiar con alguna extraña y aleatoria
caída de rendimiento”.
“Linux nunca se las arregló para cruzar el abismo del escritorio”
Pero lo que finalmente le conquistó de OS X (entendiendo que Windows
nunca tuvo ninguna oportunidad frente a un sistema basado en Unix) fue
el poder huir de la
fragmentación de Linux como plataforma,
la multitud de distribuciones incompatibles, o peor aún, las
incompatibilidades entre las diferentes versiones de una misma
distribución.
El desarrollador también reconoce que incluso durante el momento más
álgido de su amor por Linux, cada vez que tenía que recomendarle un
equipo a algún nuevo usuario, le recomendaba un Mac.
“Cada vez que
regalo un ordenador a un familiar o amigo, siempre es un Mac. Linux
nunca se las arregló para cruzar el abismo del escritorio”.